VOTO

Recuerdos de votaciones

Voz de la comunidad destacada: Comunidad de IMOW

IMOW pidió a los miembros de su comunidad en línea que compartieran sus recuerdos favoritos sobre los comicios. Los recuerdos cuentan cálidas experiencias de lazos familiares, los procesos de votación entrelazados en los desafíos de la vida y la nación y el significado personal de ir a votar. Viaje atrás en el tiempo y hacia las urnas con nuestra comunidad internacional en línea e inspírese para compartir sus propios recuerdos en los comentarios a las historias o en nuestro hilo del foro online.

Valerie McPherson, Bolivia

Mis momentos favoritos de votación tuvieron que ver más con la maternidad que con los candidatos reales: siempre llevaba a mi hija a votar conmigo. Nos parábamos detrás de la cortina (a veces con ella en los brazos) y la cerrábamos con la palanca más grande. Luego, marcábamos las opciones de votación y volvíamos a casa. A los 32 años, aún tienen fuerte recuerdos de esos días de elecciones, ¡y es una firme feminista!

Mary G. Wilson, Estados Unidos

Mi más memorable ida a votar ocurrió no solo cuando era demasiado chica para votar, sino incluso demasiado chica para ir a la escuela.

El escenario es a principios de los años 50 en Andis (Lawrence County), Ohio, una parte de la Appalachia azotada por la pobreza. Yo era una niña de cuatro o cinco años y acompañé a mi madre, a mi tía y a mi abuela a votar. Puede ser que no lo entendiera, pero me daba cuenta de que era un viaje muy importante para estas tres mujeres. Todas ellas habían nacido antes de que las mujeres obtuvieran el derecho al voto.

El secreto del voto me impidió entrar en los recintos de votación. Pero eso no me importó porque mi papá tenía una impresionante tarea como trabajador electoral. Se sentó detrás de una larga mesa que se extendía por toda la longitud del pequeño ayuntamiento. ¡La única manera de llegar detrás de la mesa para sentarme en sus rodillas mientras las mujeres votaban era arrastrarme por abajo de la mesa! Cincuenta años después, aún recuerdo lo divertido de ir a votar.

Ese día empezó algo para mí: Hoy, soy presidenta de la Liga de Mujeres Votantes de los Estados Unidos, una organización dedicada a la educación de las votantes.

Benedicta Lumor, Ghana

Es algo maravilloso ver madres con sus bebés en la espalda haciendo fila para emitir sus votos. Si bien, según los censos de población, el número de mujeres supera al de los hombres, muy pocas se atreven a tomar parte de este ejercicio cívico. Para mí, el hecho de que un solo voto puede generar un cambio es suficiente aliento.

La noche anterior al día de las elecciones vamos e iniciamos las filas en las sedes electorales. Aseguramos nuestros puestos en la cola dejando una piedra marcada en el lugar y, luego, volvemos a casa para dormir. Lo primero que hacemos a la mañana siguiente, sin tomar un baño, es correr al lugar donde dejamos nuestras piedras.

Puede parecer impensable, pero así de determinada está la juventud africana de generar un cambio a través del voto. Nadie se atreve a desafiarnos cuando volvemos a tomar nuestras posiciones porque sacrificamos parte de nuestro sueño para reservarnos un lugar en la cola. Depués de la votación, volvemos para presenciar el recuento y ver cuánto cambio pudimos generar a través del poder del pulgar.

Ansío un tiempo en el futuro cercano en el que podamos votar con facilidad y el proceso pueda ser tan rápido como en los países desarrollados.

Narayan Solanke, India

Mi primera experiencia de votación es excepcional. Se sorprenderán al saber que voté por primera vez a los 12 años. ¡Sí, es verdad! Y para su información, ¡mi voto ni siquiera fue ilegal!

En verdad, la historia detrás de mi primer voto es que mi abuela no podía ir a votar por su edad -tenía 82 años- y tenía problemas de vista y para caminar. Entonces, la llevé al recinto electoral, mostré su presencia a los funcionarios y voté por ella. ¡Así que fue mi primera experiencia de votación! Hoy, soy la presidenta de la Sociedad Universal Versátil de la India y la coordinadora regional de iEARN (Red Internacional de Recursos y Educación).

Michaela Brown, Estados Unidos

Me mudé a Washington en 2003, sin cambiar formalmente mi dirección y descuidando mi registro de votante. Entonces, en la víspera de la próxima elección presidencial, parto en un viaje de ocho horas manejando hacia Carolinas para ejercer mi derecho a votar.

Mi padre que tenía Alzheimer votó hasta su último año. Lo acompañé al recinto electoral rengueando porque se negó a que le llevaran los materiales a la acera (allí se hace esto para que puedan votar las personas mayores o con alguna discapacidad). Cuando casi nada le importaba y ni siquiera podía recordar la fecha, se acordaba de que el derecho al voto era importante. Recordaba los sacrificios hechos para garantizar ese derecho. Mi padre asociaba el voto con la hombría. Todos los hombres votaban si podían. Sin importar los desafíos.

Constanza Svidler, Argentina

Aunque no fue mi primera votación, mi recuerdo relacionado con los comicios coincide con mi primera experiencia de la democracia. Permanece inherentemente atado a una arrolladora sensación de euforia y optimismo colectivos.

La inestabilidad política y la violencia de estado en mi país natal, Argentina, rodeó mi infancia y configuró mi persona. Después del golpe de estado militar de 1976, pasar a un régimen dictatorial fue crudo y brutal y sumió a la ciudadanía en la incertidumbre y el miedo casi inmediatamente.

El regreso de Argentina a la democracia siete años después fue palpablemente diferente. La consiguiente elección presidencial es uno de mis recuerdos más poderosos y siempre evoca esa misma sensación de celebración y atemporalidad teñida de alivio que habíamos tenido entonces.

Mi memoria conjura imágenes de mi padre y yo caminando por las calles de Buenos Aires mientras recogíamos panfletos electorales en las sedes electorales y entablando conversaciones políticas en público -todas acciones que solo unos meses atrás habían sido consideradas peligrosas. Mi comprensión matizada de la importancia de la situación llegó con el tiempo, pero el sentimiento general de júbilo que marcó ese momento era tan claro como lo es ahora.

Nosipho Matayi, Sudáfrica

Recuerdo cuando tuvimos que votar por primera vez. Hubo lágrimas, risas y excitación al mismo tiempo. Era un día de abril tan calmo, que todos podían ver que los cielos estaban finalmente en paz.

Dios nos estaba otorgando nuestro largamente ansiado deseo. Hubo mucha gente que pasó después de esa semana, gente que al fin estaba en paz. Verán, emitir el voto no es solo correcto políticamente, sino que es una declaración de tu valía para la sociedad. Es un derecho humano básico.

Si decides no votar y un partido en particular que contaba con tu voto no logra el margen deseado, entonces habrás llevado las ruedas del cambio a una estrepitosa interrupción.

Poder votar es como elegir criar a tu hijo, en lugar de dárselo a la abuela y, luego, años después, no entender por qué el lazo entre él y tú no es fuerte.

Antes del período de elecciones, todos los ciudadanos deben ser educados sobre la importancia de votar. La educación del votante debería tener el mismo nivel de importancia que la pobreza, la alfabetización, la vivienda y el desempleo.

Aun si las cosas no salen como hubiéramos querido, te apropias de los problemas con la esperanza de que la próxima vez tendrás los medios para remediarlos.





Comentarios

Wendy Willow
Wendy Willow
Estados Unidos

Among my most primal memories is going into the voting booth with my mother. She knew everyone of the poll workers and there was a tremendous sense of community. This was in the Astoria Housing Projects during the late 50s and early 60s. I have not missed an election, whether local or national since and always love to vote in person, speak with the other people on line and the poll workers about the turn-out. It is always a special and exciting day for me, even during elections when I was not particularly excited about the roster of candidates. This year it is especially exciting as there is more interest in the US Presidential election than there has been for decades. What a thrill!

Shelly Porges
Estados Unidos

When my children were young, I always took them to vote with me and we would talk about who I was voting for and why. When my son turned 18, I slipped a voter registration form into his birthday card. Imagine how proud I was when he opened it and said, "Mom, I'm already registered!"

Len Y. Manikan
Filipinas

I live in a country where vote buying for as low as $10 per is rampant (or it could be lower). Last year, cash handouts circulated in my hometown supposedly as a token of gratitude for know supporters of a particuloar candidate. It was the first time i had an actual brush with vote-buying. I went to the polls without accepting the money. What i did will not change the long-standing pernicious tradition, system or whatever you call it, but I had to say "No. My vote is my right and it is not for sale." Someone always has to say no than just heed the usual advice when vote buying occurs to "accept the money but vote for the canditate of your choice."

Sebastien Trempont
Estados Unidos

My first memory of voting sparked a tradition for me and my closest life long friend. As he was considered a politics buff and I a "jock", I was surprised that he invited me to go vote with him in the 2004 election. His knowledge of the way things work in Washington led him to believe that he wouldn't be the least bit suprised that black man would lead our nation someday, and by someday he meant in the near future. His girlfriend is quite active in the movement for the empowerment of women. It became quite amusing hearing them squabble over who would win the democratic ticket between Clinton and Obama. Although I may be a novice when it comes to government affairs, I thanks my luck stars that I have a Friend like Zander who will take the time to involve me in an important ritual in our nation's history.

Morgane Palomares
Morgane Palomares
Estados Unidos

For me, this 2008 Presidential Election is very important because it will be the first time I will participate in voting. I have never voted previously because I was not of age, being that I am extremely young for my academic standing, I gradually became very eager to contribute to this idea of democracy—“for the people.” It is evident that because of my Political Science and International Studies major, I am very involved, not only the United States’ government, but also strongly interested in other country’s government. Building on this, I am a firm believer that voting in this 2008 election will contribute to the fact that I am an active citizen that is aware that my vote does make a difference—even though in the United States we do have the electoral college. Another reason why I am so eager to participate in not only voting for the President, but also the propositions and measures, would be because I am the only person in my family that can vote. Being that both my parents and brothers are not U.S. citizens, my vote will not only reflect my personal opinions but also in a sense, gives my family a voice in this country. Although many people do not take advantage of this freedom, I am eager to participate and would urge everyone else (who are eligible) to do so as well.


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