AMBIENTE

Semillas de resistencia

¡Guardar las semillas es un acto político!

"Las semillas son nuestra madre", declara la física y activista Vandana Shiva, fundadora de Navdanya, revolucionaria organización india que guarda semillas. El nombre de la organización se traduce como "nueve cultivos". Su misión: apoyar a los agricultores locales y rescatar y conservar los cultivos que están siendo empujados hacia la extinción. "La semilla es el primer eslabón de la cadena alimenticia", explica Shiva. "Salvar la semilla es nuestro deber; compartir la semilla es nuestra cultura".
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AP Photo / Rajesh Kumar Singh

Mujeres siembran arroz en un campo de Pawara, a unos 60 kilómetros al sur de Allahabad, India.

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Durante siglos, agricultores de todas partes vienen guardando semillas y preservando las más duraderas para volver a plantarlas. Las mujeres agricultoras de la India no eran diferentes; esto, hasta 1995. Ese año, India firmó un acuerdo internacional de comercio que daba permiso a corporaciones multinacionales para patentar, tener la propiedad y vender semillas. Como resultado, las semillas se están convirtiendo en la propiedad privada de un puñado de corporaciones, lo que transforma la tradición de guardar semillas en un acto político subversivo.

Las mujeres dicen "¡basta!"

Lideradas por Vandana Shiva, e inspiradas por el concepto de no violencia de Mahatma Gandhi, las mujeres de Navdanya se niegan a obedecer las leyes internacionales de comercio o acatar las reglas de la economía de mercado. ¿Cómo fue que el grupo más pobre y menos privilegiado de la India--las mujeres agricultoras--se convirtió en activista? ¿Y cómo algo tan pequeño como una semilla levantó tanta controversia?

Con las nuevas leyes en vigencia, las corporaciones multinacionales, en particular, Monsanto, patentan las semillas y se las venden a altos precios a pequeños agricultores. Para estos, el costo de producción se dispara y los márgenes de rentabilidad caen, lo que suele conducir al hambre y la bancarrota.

Recientemente, el gobierno indio informó que más de 25.000 agricultores cometieron suicidio desde 1997, dos años después de que las leyes de patente entraran en vigencia. Sin embargo, en su informe señalaban al alcoholismo y no al endeudamiento como la causa de los suicidios. Shiva y las mujeres de Navdanya están completamente en desacuerdo.

Shiva cree que los agricultores indios se encuentran al borde de una "crisis de extinción" porque las leyes de patente los discriminan y benefician a las corporaciones. La paradoja, según ella, reside en el hecho de que las mujeres agricultoras, las actuales consumidoras de semillas patentadas, son las responsables de desarrollarlas.

"Las mujeres han sido expertas en semillas, productoras de semillas, selectoras de semillas, conservadoras de la biodiversidad el mundo. Y si hoy tenemos semillas que podemos reservar, si hoy tenemos comunidades que nos pueden contar sobre las propiedades únicas de los diferentes cultivos y las diferentes semillas, es porque hemos tenido generaciones de mujeres no reconocidas como agrónomas, no reconocidas como productoras, no reconocidas de ninguna manera como poseedoras de conocimiento. Los 10.000 años de experiencia humana en alimentarnos es una experiencia de las mujeres".

De acuerdo a Shiva, las corporaciones les roban a los agricultores: "Hoy la mayoría de las patentes están basadas en una franca biopiratería, el robo de la innovación centenaria de las mujeres". Los agricultores pierden control sobre sus medios de subsistencia porque ahora dependen de la semilla patentada y genéticamente modificada (GMO). "Un sistema en el que unas pocas compañías controlan el suministro de semillas es de hecho un sistema de esclavitud para los agricultores. Cuando desaparece la libertad de semillas, desaparece la libertad de los agricultores".

Revolución en los campos de arroz

Las mujeres de Navdanya están haciendo una revolución multifacética. Toman partido a favor del ambiente movilizando a agricultores de toda India para que se nieguen a comprar semillas GMO, que están dañando la biodiversidad india. Hacen campaña contra el uso de pesticidas y herbicidas. Educan a los agricultores sobre los beneficios de las semillas nativas. Finalmente, han establecido 34 bancos de semillas comunitarios en todo el país que preservan las semillas indias nativas y las distribuye sin costo a todos los agricultores interesados.

También han iniciado una revolución económica. Han movilizado alrededor de 10.000 agricultores para que desobedezcan los acuerdos internacionales de comercio que la India firmó y creen sus propios mercados independientes. Los pequeños agricultores organizados por Navdanya han dejado a las corporaciones fuera de sus campos, están usando semillas nativas propias y están cultivando alimento para la subsistencia, en lugar de monocultivos para la venta.

Finalmente, la revolución ecológica y económica de Navdanya es de naturaleza política. Las mujeres han organizado a 35.000 pueblos indios que se declararon "repúblicas de la biodiversidad". Estas repúblicas están organizadas alrededor del principio de "democracia viva", es decir, una democracia participativa que valora el compartir, la comunidad y el ambiente. Mientras la economía india está gobernada por el libre comercio, estas repúblicas son bolsones de comercio justo e independencia económica.

Shirva ha sido acusada de ingenua y quijotesca. Algunos dicen que no es posible eludir el sistema de mercado y la Organización Mundial del Comercio (OMC). Dicen que los sistemas tradicionales de agricultura y comercio pertenecen al pasado y no son plausibles en el actual mundo globalizado. Principalmente, los detractores argumentan que los sistemas milenarios de agricultura no pueden alimentar con éxito a los mil millones de personas hambrientas.

Shiva, sin embargo, se niega a ceder. Señala que la razón de que haya tanta gente con hambre son las relaciones de comercio injustas y no la agricultura orgánica basada en la diversidad. Exige una completa revisión de los acuerdos de la OMC para que se tomen en cuenta los intereses de los agricultores. Finalmente, convoca a regresar a un sistema económico y social basado en compartir y no en las ganancias y la propiedad privada, basado en el conocimiento, las tradiciones y el legado de las mujeres:
"Las mujeres de la India han desarrollado 200 mil variedades de arroz, trabajo hecho a lo largo de milenios por cientos de miles de abuelas desconocidas. En ningún momento ninguna de ella se dirigió a su hermana y le dijo: "He producido este nuevo arroz. De ahora en adelante, es mi propiedad; de ahora en adelante, me pagarás regalías".


Las citas fueron tomadas de la conferencia que Vandana Shiva dio en la Universidad de California en Santa Bárbara llamada "Plantando la semilla del cambio: la lucha de las mujeres contra el control corporativo de la biodiversidad" (1 de agosto de 2004), así como de artículos publicados en el sitio web oficial de Navdanya.




Comentarios

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Usuario borrado

I have to admit, the only time I ever think about seeds is when I eat watermelon. I hate swallowing those seeds, although they're smooth and cold. Since I was a child, I always thought that out of a single, tasty seed, a watermelon tree (yes, I imagined that watermelons grew on trees) would sprout in my stomach and then proceed to grow out of my ears, eyes and nose. I did have a wild imagination, fired up by my younger cousin, who is today both a spectacular cartoonist and a terrifying psychoanalyst.

What I am trying to say in this painfully digressive and round-about way, is that I was ignorant of the power and plight of seed until I learned of Navdanya and Vandana Shiva. That I, a city girl who has however spent many-a-summer vacation running around the rocky Dalmatian countryside, tending to goats, picking grapes, and digging potatoes with my invincible grandmother, rarely ever stop and consider the plight of farmers who are feeding us. Because, food does come from somewhere other than the supermarket.

I want to eat the native Croatian tomatoes whose incredible sour-sweet flavor I had taken for granted as a child. I can't find those tomatoes any longer. They all taste like red-colored water these days. I don't want my food to taste like different-colored water. I want it to have nutritional value, I want it to taste good and I want it to remind me of the past, of my heritage, of my grandma. Because there is respect and future in heritage, traditions and native food.

If you liked this story, check out the video submitted by Global Oneness Project on seed saving in India.

Michael DeLong
Michael DeLong
Estados Unidos

Another terrible aspect of this was that Delta and Pine Land, a company owned by Monsanto, also developed a "terminator" seed - one that dies after a single generation - and was going to dump it into the market in India. Their claim was that the technology of the seed prevented the rampat spread of GMO seeds, but many suspect the real intention was to keep farmers dependent upon corporate seeds, forcing them to buy new ones every year. Regardless of the intent, just the idea of designing a seed that essentially commits suicide (much like the farmers themselves were to do later), is mind-boggling. A mind that could conceive of such a thing is so utterly dark, squelching the entire regernerative process of nature for stratetic reasons. Besides, if GMO seeds did not exist in the first place, we would not need a "terminator" seed to control them.

Ironically, the only way that Monsanto agreed to keep the terminator seed off the market was if India would pass other legislation to open up the market to free trade and corporate interference. Essentially, the protection from the terminator seed was tacked on as a "gimme" in exchange for other important rights.


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