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Beneria and Roldan (1987) discussed women's homework in Mexico, amid national economic and industrial transitions. It would serve as an interesting historical compliment to IMOW's fanstastic Mexican exhibit!
Mexico: Continuos desafíos, nuevas oportunidades
Para el secretario de Economía de México, Bruno Ferrari, las mujeres son "el pilar" de la economía mexicana. Sin embargo, para la mayoría de las mexicanas esta no es una realidad diaria. Más de un tercio de los mexicanos viven en la pobreza -con índices de pobreza que alcanzan el 50 por ciento en áreas rurales - y las mujeres son las más gravemente afectadas.
Empresarias en ciernes
Las mujeres representan cerca de la mitad de los pequeños empresarios en México. Cuatro de cada cinco de ellas iniciaron sus negocios sin asistencia gubernamental, dependiendo de sus ahorros o de la ayuda de familiares y amigos. Como respuesta, en 2009 el Fondo Nacional de Apoyo para las Empresas de Solidaridad (FONAES) (una organización del gobierno federal de México) otorgó el 80 por ciento de sus préstamos a mujeres, una acción que ayudó a más de 188.000 empresarias el año pasado.
El aumento de las microfinanzas ayudó a incrementar las oportunidades de las mexicanas para el empresariado. Organizaciones microfinancieras como Pro Mujer ofrecen créditos a mujeres con poca historia crediticia o garantía. Suelen cobrar una tasa de interés moderadamente superior a otras tasas de interés para cubrir los costos iniciales y administrativos.
Sin embargo, las organizaciones microfinancieras de México están en peligro como resultado de la reciente crisis mundial. En México, el 75 por ciento de estas entidades están financiadas por un programa nacional de microfinanzas conducido por el tesoro nacional. Con la disminución del presupuesto general mexicano, estas organizaciones microfinancieras sufrieron graves recortes y ahora pocas microempresarias tienen acceso a estos préstamos esenciales. Como las entidades de microfinanzas legítimas hicieron recortes, más mujeres cayeron víctimas de micropréstamos predatorios y tasas de interés exorbitantes, y como resultado quedaron hundidas en deudas.
Migración y remesas
Para muchas familias mexicanas, emigrar por razones económicas es algo común. Hombres y mujeres dejaron México para encontrar trabajo en Estados Unidos, España y otros países, y envían una gran parte de lo que ganan para mantener a la familia que dejaron atrás. Estos pagos se conocen como remesas y son la segunda fuente de ingresos de México, después del petróleo. Desde que golpeó la crisis, se produjo un marcado descenso en las remesas enviadas al país, que cayeron casi un 15 por ciento entre 2008 y 2009.
Las mujeres mexicanas son tanto fuentes como destinatarias de remesas. Las mexicanas que trabajan en EEUU aportan el 60 por ciento de todas las remesas enviadas a México. Según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el 18 por ciento de los mexicanos adultos reciben remesas en forma regular (en un promedio de alrededor de $190, siete veces por año). El 78 por ciento de las remesas se usan para pagar necesidades básicas, como comida, remedios y vivienda. Las mujeres tienen el doble de probabilidades que los hombres de recibir remesas, y la mayoría de los destinatarios viven con ingresos moderados y tienen educación limitada.
Cuando las remesas disminuyen, el ingreso de los hogares cae y más familias se ven lanzadas a la pobreza. Las mujeres que dependen de las remesas pueden verse obligadas a trabajar en condiciones precarias para compensar la caída en los ingresos de su hogar. Las consecuencias de la reducción de las remesas son especialmente severas en poblaciones rurales de México conocidas como "pueblos fantasma" porque muchísimos hombres se fueron a trabajar a Estados Unidos. Por ejemplo, en el pueblo rural de Pacula quedan en su mayoría mujeres, niños y personas mayores. En Pacula, el 80 por ciento de los hogares dependen de las remesas para costear necesidades básicas como comida y ropa.
Afortunadamente, los expertos anticipan que, a medida que la economía se recupere, los niveles de remesas alcanzarán los picos anteriores y quizás aumenten hacia finales de 2010.
Violencia doméstica
La violencia doméstica es un problema sistémico en México. La crisis económica solo empeoró las cosas. Casi el 40 por ciento de las mujeres en México denunciaron haber sufrido violencia por parte de su pareja. Organizaciones no gubernamentales de Guadalajara, Oaxaca y Guerrero descubrieron que la mayoría de los casos de violencia doméstica ocurrían en familias en apuros económicos. Cuando las familias tienen dificultades para satisfacer las necesidades básicas, aumentan las tensiones, el abandono y la violencia familiar.
Además, como las mujeres mexicanas se están haciendo más educadas y exitosas en la fuerza laboral, las relaciones tradicionales en las que los hombres tenían el poder cambiaron. Esto puede crear conflicto en las familias, ya que los hombres se sienten amenazados cuando las mujeres ganan igualdad. "El conflicto en las familias cuando se pone en cuestión y se deslegitima la dominación masculina aumenta el nivel de violencia... Estos conflictos se multiplican bajo la presión producida por el desempleo, la pobreza y la inseguridad," señala Mercedes Olivera, escritora, activista por los derechos de las mujeres e investigadora del Centro de Altos Estudios de México y América Central. Hay pocos recursos para las mexicanas que sufren violencia doméstica: Margarita Guillén Tamayo, directora de la Red Nacional de Refugios de México, lamenta que en México haya solo 14 refugios seguros para mujeres en situaciones violentas, cuando en los Estados Unidos hay 4.000.
Las mujeres indígenas y la crisis
Alrededor del 10 por ciento de la población mexicana -cerca de doce millones de personas- es indígena. La mayoría no habla español, sino una lengua aborigen (en México se hablan 62 lenguas indígenas, incluyendo el náhuatle, el maya y el zapoteco). El nivel educativo entre la población indígena es mucho más bajo que el promedio nacional, y las mujeres indígenas tienen muchas probabilidades de tener menos educación que los hombres indígenas. El 35 por ciento de las mujeres indígenas son analfabetas, comparado con el 20 por ciento de los hombres. La discriminación contra estas poblaciones es común y más frecuentemente debido a su incapacidad de hablar español, lo que lleva a barreras laborales en áreas de habla hispana.
Las mujeres indígenas tienen más desventajas porque enfrentan una doble discriminación: por ser mujeres y también por ser indígenas. En su sociedad, las mujeres suelen enfrentar estructuras patriarcales como el machismo y el sexismo. La opresión y la violencia contra las mujeres indígenas son comunes y afectan su libertad de tomar decisiones y su acceso a los recursos. Como resultado de las desigualdades sociales y la pobreza generalizada, las mujeres indígenas tienen el doble de probabilidades de morir durante el parto que las mujeres no indígenas.
El lado positivo
Tanto el gobierno mexicano como las organizaciones no gubernamentales, las asociaciones feministas y otras entidades vienen trabajando para aliviar parte del impacto de la crisis financiera sobre las mujeres, y lograron hacer progresos admirables.
Por ejemplo, hace poco el gobierno mexicano aprobó la Ley de Igualdad de Género, que establece derechos igualitarios para las mujeres, expande las leyes que protegen a las mujeres y garantiza "el derecho a una vida libre de violencia". Aunque loable, el cumplimiento efectivo de estas leyes sigue siendo una incógnita.
Amnistía Internacional informa que, si bien 28 estados promulgaron leyes que llaman a poner fin a la violencia contra las mujeres, solo tres de ellos y el gobierno federal emitieron en realidad regulaciones para ejecutar esas leyes.
México también instituyó programas de transferencia de dinero en los cuales el gobierno otorga fondos a las familias a cambio del compromiso de mejoras en salud y educación, como combatir el ausentismo escolar o asegurar que los hijos vayan al médico en forma regular. Este programa, llamado Oportunidades, se anunció como uno de los programas de transferencia de dinero más exitosos y sólidos de América Latina. El financiamiento gubernamental para Oportunidades es casi el doble que el promedio regional para otros programas de transferencia, y alcanza a aproximadamente cinco millones de personas en áreas rurales y semiurbanas.
A la larga, mientras México se recupera de las crisis y la economía sigue creciendo, las mexicanas serán esenciales para crear una sociedad segura y estable económicamente. Con la continua fuerza y determinación de las mujeres y el apoyo del gobierno y las iniciativas empresarias a favor de ellas, México tiene una oportunidad para dirigirse a una sociedad económicamente fuerte y libre de discriminación.
Publicado por el International Museum of Women el 15 de noviembre de 2010 como parte de Enfocándose en América Latina. Un agradecimiento especial para la asistente de investigación Catherine M. Bartch.
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Beneria and Roldan (1987) discussed women's homework in Mexico, amid national economic and industrial transitions. It would serve as an interesting historical compliment to IMOW's fanstastic Mexican exhibit!
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