I.M.O.W. Team

Costa Rica: ¿un país modelo?

 

Costa Rica es una de las democracias más viejas de América Latina y uno de los pocos países del mundo que abolió el ejército. Teniendo esto en mente, uno podría asumir que Costa Rica tiene políticas progresistas y a favor de las mujeres que les permiten a las costarricenses, conocidas como "ticas", avanzar económicamente. En efecto, en un estudio del progreso hacia la igualdad de género en instituciones sociales en más de cien países en desarrollo, Costa Rica está entre los primeros; además, el país es conocido por tener fuertes programas sociales y de bienestar financiados por el gobierno en áreas como educación y salud. Desde muchos puntos de vista, Costa Rica es un modelo de políticas sociales progresistas que protegen a las mujeres. 

Sin embargo, Costa Rica enfrenta antiguas desigualdades de género que limitan las oportunidades de crecimiento para las mujeres, especialmente en lo relacionado con el empleo.

Impacto de la crisis económica

Costa Rica no fue inmune a la crisis económica mundial. Estadísticas recientes muestran crecientes niveles de desocupación y una economía turística en aprietos, dos cosas que afectaron grandemente el trabajo de las mujeres. 

"Para las costarricenses, esta fue una crisis dentro de la crisis permanente que enfrentan a causa de las desigualdades de género", agrega María Florez Estrada Pimental, de la Agenda Económica de las Mujeres, un programa de UNIFEM. Hay una "brecha salarial constante: las mujeres ganan aproximadamente un 19 por ciento menos que los hombres debido a la discriminación", señala. 

La crisis golpeó a las ticas trabajadoras más que a los hombres. Las estadísticas confirman que el nivel de desempleo entre las mujeres costarricenses alcanzó casi el 10 por ciento en 2009, mientras que el 6,6 por ciento de los hombres están desocupados. Más del 80 por ciento de las costarricenses trabajan en el sector de servicios, principalmente en el turismo (una de las tres industrias líderes del país). Para las miles de mujeres que trabajan en esta industria, el creciente desempleo puede atribuirse al descenso de turistas extranjeros, especialmente de los Estados Unidos. 

Empleadas domésticas

Además del turismo, las mujeres suelen trabajar frecuentemente como empleadas domésticas. El 13 por ciento de las trabajadoras en Costa Rica son empleadas domésticas remuneradas, y ganan solo el 36 por ciento del ingreso promedio para las mujeres en ese país. Este tipo de trabajo suele ser menospreciado y las condiciones laborales a menudo son inestables o abusivas. 

Muchas de estas trabajadoras son mujeres migrantes. En efecto, solo el 14 por ciento de todas las empleadas domésticas son costarricenses; la mayoría (37 por ciento) son nicaragüenses. La inmigración, especialmente de Nicaragua, es una problemática cada vez más importante en Costa Rica y aumentó como resultado de la crisis financiera mundial. Hacia 2010, el diez por ciento de los habitantes de Costa Rica son inmigrantes, y un 80 por ciento de ellos provienen de Nicaragua. Los nicaragüenses vienen al país en busca de oportunidades económicas; de hecho, el ingreso promedio en Costa Rica es el doble que el de Nicaragua. 

Viendo el lado positivo, Costa Rica tiene nuevas políticas que introducen leyes de salario mínimo para quienes trabajan en el empleo doméstico. Además, a las empleadas domésticas contratadas se les permite la licencia por maternidad, y también hay organizaciones que defienden los derechos de las trabajadoras, como la Asociación de Trabajadoras Domésticas (ASTRADOMES). 

El ingreso a la industria sexual

Frente al desempleo, las mujeres a veces arriesgan su salud y seguridad para ganar dinero en la prostitución y el turismo sexual. Aunque las industrias turísticas (incluido el turismo sexual) se vieron fuertemente golpeadas por la crisis económica, esta causó un aumento en el número de mujeres que buscan trabajo como prostitutas. A través de organizaciones y grupos activistas, las mujeres están trabajando para encontrar alternativas seguras a la industria, así como también demandando mayor protección de los derechos humanos y laborales de las trabajadoras sexuales.

La prostitución es legal en Costa Rica; esto significa que las trabajadoras sexuales no pueden ser arrestadas. Sin embargo, carecen de la protección y los beneficios laborales de quienes trabajan en sectores regulados. Junto con la prostitución, viene la problemática del tráfico sexual ilegal, que es común en Costa Rica. Este es un país de origen, tránsito y destino para mujeres y niños vulnerables a ser víctimas de la trata, especialmente para la prostitución forzada. La crisis económica parece haber exacerbado el problema: en 2008, el Departamento de Estado de EEUU colocó a Costa Rica en su lista de vigilancia debido a un aumento en el tráfico sexual. Desde entonces, el país fue retirado de la lista, en parte debido a los mayores esfuerzos del gobierno para combatir el problema, pero Costa Rica sigue luchando contra esta forma de esclavitud moderna. 

Las mujeres en la agricultura

En Costa Rica, la agricultura sigue estando dominada por los hombres. De hecho, solo el cinco por ciento de las costarricenses con empleo trabajan en la agricultura. Sin embargo, muchas están recurriendo a esta importante industria en busca de oportunidades laborales. Hubo un considerable incremento del número de cooperativas de trabajo agrícola lideradas por mujeres, particularmente en la producción cafetalera. Muchas de esas cooperativas están vinculadas a la red mundial de comercio justo, que promueve la producción de mercaderías libres de daño social y ambiental. Entre ellas, se encuentra CooCafe, una organización que se esfuerza por emplear más mujeres y ofrece programas educativos para mujeres y niños. Las organizaciones laborales también están animando a las mujeres a trabajar en la agricultura: Hace poco, la Unión Nacional de Pequeños y Medianos Productivos Agropecuarios (Upanacional) entrenó a 19 grupos de mujeres y familias para cultivar sus propios productos y alimentos. 

El apoyo de las cooperativas y sindicatos es esencial para la estabilidad de los trabajadores en tiempos de crisis, cuando los precios pueden ser volátiles. Las exportaciones agrícolas disminuyeron con la crisis financiera, lo que perjudicó a las mujeres que trabajan en los campos, así como también a aquellas cuyos maridos pueden sentirse obligados a irse en busca de un mejor trabajo. Como resultado, muchas esposas e hijos se quedaron para operar las granjas sin paga y al mismo tiempo equilibrar las exigencias del hogar, la escuela y otras responsabilidades diarias. 

La "fuerza motriz" de la recuperación

Las mujeres costarricenses están ganando más respeto como líderes potenciales en la recuperación económica. Al tener reconocimiento por su solvencia y responsabilidad en el manejo del dinero, el Banco Nacional hace poco emitió una tarjeta de crédito exclusiva para mujeres y creó el programa "Banca Mujer", que brinda a las mujeres acceso a una serie de servicios financieros que incluyen millones de dólares en nuevos préstamos para empresarias. 

Además de probar que son responsables financieramente y de crear cooperativas de trabajo, las costarricenses están superando a sus compatriotas varones en educación. La periodista Gabriela Mayorga, que escribe sobre la situación financiera de las mujeres para uno de los periódicos líderes de Costa Rica, señala que estas inteligentes empresarias atrajeron la atención de instituciones financieras después de la crisis debido a su magnífica responsabilidad financiera en comparación con los hombres, y dice las costarricenses son la "fuerza motriz" de la economía. 

Pero algunos especialistas dicen que las mujeres costarricenses tendrán que trabajar mucho por la igualdad de género mientras el país se recupera de la crisis, porque el gobierno carece de una fuerte política laboral contra la discriminación de género. Además, los inversores extranjeros están menos preocupados por la discriminación de género y frecuentemente "solo miran cómo aumentar la competitividad", señala Florez Estrada. 

No obstante los desafíos, las costarricenses tienen la ventaja de vivir en un país con una larga historia de políticas progresivas únicas y líderes con pensamientos de avanzada. Si las ticas pueden participar más plenamente en la economía -y no solo quedar relegadas a trabajos típicos de mujeres o cargadas con la discriminación de género-, el país sin dudas cosechará los beneficios. 


Publicado por el International Museum of Women el 15 de noviembre de 2010 como parte de Enfocándose en América Latina. Un agradecimiento especial para la asistente de investigación Catherine M. Bartch. 

Descargue este ensayo incluyendo las citas (PDF)


Translations by 101translations.com


Recomendado

0 personas recomiendan esto

Recomendado

Etiquetas:

No se encontraron etiquetas.




Comentarios (0)




Iniciar sesión



RSS