La artista Cecilia Paredes emigró con su familia desde Perú hasta Costa Rica hace 35 años. Su obra examina la experiencia del exilio, la partida y la adaptación, y usa el cuerpo y crea ambientes para explorar cómo la migración afecta el propio sentido de pertenencia.
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©Cecilia Paredes
En el verano de 1983, mi familia y yo abandonamos Perú. Esa experiencia me dejó con un dolor en el corazón que nunca sanó. Mi familia partió porque éramos dueños de un periódico que fue expropiado por el movimiento guerrillero comunista de Perú, Sendero Luminoso. Como pueden imaginar, las consecuencias de perder tus medios por una acción violenta fueron inmediatas, terribles y en cierta medida indescriptibles. No teníamos otro sostén económico aparte del periódico y nuestra seguridad estaba en duda, así que mi familia dejó Perú para buscar trabajo en el exterior.
Dejar tu país por cualquier otra causa que no sea porque quieres hacerlo es muy duro.
Desde entonces, pienso en nuestra partida de Perú más como un exilio. Después de tantos años en el extranjero, siento que tuve suerte de seguir con vida, tener una familia y desarrollar mi carrera. Pero cuando regreso a Perú, siento un hueco en el corazón.
Usando esta experiencia, trabajé para explorar este sentimiento de pertenencia (o no pertenencia, como era el caso) utilizando mi cuerpo como un lienzo en blanco que se transforma y camufla en una nueva imagen que se revela solo después de mirarla con atención. Esto se convirtió en un acto performativo.
Mi obra trata las problemáticas de la migración, la pertenencia, "el otro" y la adaptación. Uso mi cuerpo como un objeto de ritual; los fondos en los que me mezclo se relacionan con los lugares en los que he vivido; y el hecho de ser casi invisible en estas imágenes hace referencia al largo proceso de adaptación como inmigrante.
La migración en América Latina es una de las problemáticas más grandes de la región y afecta las oportunidades económicas, el crecimiento nacional, la identidad y la cultura. Los inmigrantes conforman el 10 por ciento de la población de Costa Rica. Hombres y mujeres suelen migrar dentro de América Latina o hacia los Estados Unidos o España, para luego enviar remesas a su país natal para mantener a su familia. En otros casos, las familias en países en conflicto, como Nicaragua o Colombia, migran para escapar de la violencia o los desastres naturales, o en busca de oportunidades económicas más estables.
Para conocer más sobre el trabajo de Cecilia Paredes, visite ceciliaparedes.com.
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